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Las lesiones traumáticas son la principal causa de
muerte en las 4 primeras décadas de la vida.
El costo que implica para la sociedad la hospitalización y la pérdida de
productividad es muy alto, aunque no se conoce su valor en Colombia, se sabe que en los Estados
Unidos se aproxima a los 100.000 millones de dólares al año.
En los hospitales urbanos, hasta un 24 % de los ingresos de cirugía
ortopédica y traumatología se deben a heridas por arma de fuego. Estos elevados
costos se ven subrayados además por el hecho de que una buena proporción de estos pacientes carece de
cobertura de seguro.
Se ha demostrado que el uso de cinturones de
seguridad con 3 puntos de fijación (asiento y hombro) conjuntamente con los airbags es eficaz para reducir la
morbilidad y mortalidad asociadas a los accidentes de tráfico. Sin embargo, estos dispositivos se diseñaron
para proteger frente al impacto frontal
y son menos eficaces para reducir las heridas causadas por impactos
laterales. Un reciente estudio de los
accidentes con impactos laterales señaló que había una
asociación entre las roturas traumáticas de aorta y las fracturas de pelvis.
El uso de cinturones de seguridad reduce
la gravedad de los traumatismos craneales y la incidencia de las heridas
faciales y puede aportar cierta protección frente a las heridas de extremidades
inferiores. Sin embargo, se produce un
número considerable de fracturas de pelvis y de extremidades inferiores, a
pesar del uso de estos elementos.
Identificación de
las lesiones
La identificación de
las lesiones es importante para diferenciar al paciente politraumatizado
fisiológicamente inestable del paciente traumático estable con una lesión menor
o que afecta a un solo sistema. Pueden
utilizarse puntuaciones de la gravedad de las heridas para facilitar la
selección de los pacientes, evaluar los resultados y comparar distintos
sistemas de asistencia. Los sistemas de
puntuación se basan en parámetros anatómicos y/o fisiológicos. Se han desarrollado aproximadamente 50
puntuaciones diferentes para intentar estudiar
las complejidades y variabilidades de las lesiones sufridas por los
pacientes politraumatizados.
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Parámetro
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Medición
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Puntuación
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Frecuencia respiratoria
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14-29
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4
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13-10
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3
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6-9
|
2
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1-5
|
1
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Ninguna
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0
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Presión arterial sistólica
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90
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4
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76-89
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3
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50-75
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2
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1-49
|
1
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Ausencia de pulso
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|
0
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Puntuación convertida
del coma de Glasgow
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13-15
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4
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9-12
|
3
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6-8
|
2
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4-5
|
1
|
|
|
1-3
|
0
|
Total: Registrar el
valor correspondiente a la capacidad del paciente.
Se emplean diversos sistemas de puntuación, como la
Revised Trauma Seore (RTS) y la Escala del Coma de Glasgow (Glasgow Coma Scale,
GCS) para la evaluación inicial del paciente traumático (tablas 1 y 2). Estos sistemas, que determinan el grado de
lesión y el deterioro fisiológico resultante, se emplean en los sistemas de
traumatología organizados para la selección de los pacientes para ser
trasladados a centros de asistencia traumatológica global. Los datos existentes sugieren que si la
puntuación GCS es inferior a 13 o la RTS es inferior a 11, los pacientes deben
ser trasladados a centros de asistencia integral.
La asistencia inmediata de los pacientes
politraumatizados inestables se ha descrito en el curso de Apoyo Vital
Traumatológico avanzado del ACS. Este
curso divide la asistencia de los pacientes en 4 fases, que constituyen un
esquema -integral de tratamiento traumatológico. La fase de asistencia inicial es la fase de
examen principal, en la que se identifican y se tratan las heridas con
inmediato peligro para la vida. La fase
de reanimación, que incluye la colocación de diversas vías y tubos para la
vigilancia y la reanimación, se inicia de manera simultánea. La tercera fase incluye el examen secundario
o la historia clínica y exploración física del paciente, que se utilizan para
identificar cualquier otra herida que haya sufrido el paciente como resultado
del accidente y que no ponga en peligro la vida. La fase final es la de asistencia definitiva
y consiste en la intervención quirúrgica o la vigilancia crónica.
La prioridad principal del tratamiento de un
paciente politraumatizado es el establecimiento de una vía respiratoria
permeable, seguida de la ventilación y la circulación. Se realizan radiografías estándares del tórax,
la pelvis y la columna cervical de perfil en una fase temprana de la
asistencia. El médico debe determinar el
grado de función neurológica del paciente, seguido de una exploración física de
todo el cuerpo el del paciente para detectar todas las áreas de posible
lesión. La reanimación con líquidos se
orienta con las constantes vitales del paciente y con las estimaciones de la
pérdida de líquidos. Debe realizarse una
exploración rectal y una vaginal; se coloca una sonda de Foley tras evaluar la
posibilidad de lesión uretral. El lavado
peritoneal abdominal o la tomografía computarizada (TC) abdominal se emplean
para detectar posibles lesiones intra abdominales. La TC craneal está indicada en los pacientes
con signos de lesión craneal, facial o de la columna cervical.
A pesar de que se sigan los protocolos del ACS, la
incidencia de lesiones que pasan inadvertidas se aproxima al 10 % en los
pacientes con traumatismos cerrados. En
los pacientes que no pueden colaborar o no pueden responder debido a
traumatismos craneales, intoxicación alcohólica o intubación, son más probables
las lesiones no diagnosticadas. Las
lesiones músculo esqueléticas son las que con más frecuencia no se
diagnostican. Entre las lesiones que
comúnmente pasan desapercibidas inicialmente se encuentran las fracturas
vertebrales y de los pies y las lesiones del carpo. La falta de diagnóstico de lesiones de la
columna cervical puede conducir a déficit neurológicos. Se recomienda un examen terciario o un
seguimiento sistemático mediante evaluación hospitalaria para reducir el riesgo
de que pasen inadvertidas lesiones en los pacientes politraumatizados. El
examen musculoesquelético terciario debe realizarse a poder ser con el paciente
con capacidad de respuesta y colaboración, que pueda indicar al médico las áreas
de dolor o de sensibilidad a la palpación.
Grado de
conciencia,
|
Puntuación
|
Respuesta
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|
Apertura de los ojos
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|
|
4
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Abre los ojos espontáneamente
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|
3
|
Abre los ojos en respuesta a la voz
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|
2
|
Abre los ojos en respuesta a estímulos dolorosos
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|
1
|
Ausencia de respuesta ocular
|
|
Mejor respuesta verbal
|
|
|
5
|
Conversación orientada
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|
4
|
Conversación confusa
|
|
3
|
Palabras inadecuadas
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|
2
|
Sonidos incomprensibles
|
|
1
|
Ausencia de respuesta verbal
|
|
Mejor respuesta motora
|
|
|
5
|
Cumple órdenes sencillas
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|
4
|
Retirada ante estímulos dolorosos
|
|
3
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Decorticación (Flexión)
|
|
2
|
Descerebración (Extensión)
|
|
1
|
Ausencia de respuesta motora
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Totales (límites de la Escala del Coma de Glasgow:
3-15)
Registrar el valor correspondiente a la capacidad
del paciente. 1< 8: traumatismo craneal grave; -- 7: intubar.
Tratamiento de las heridas traumáticas
COLUMNA VERTEBRAL
Se realizan de manera sistemática
radiografías de la columna cervical durante la evaluación de los pacientes
traumáticos. Las consecuencias de la
falta de detección de una fractura de la columna cervical justifican estas
radiografías, a pesar de la muy baja incidencia de resultados positivos
verdaderos. Las fracturas de la columna
toraco-lumbar se asocian a un déficit neurológico en, aproximadamente, el 45 %
de los pacientes. Dadas las
consecuencias de la falta de detección de una fractura de la columna dorsal o
lumbar, actualmente se recomienda la obtención de radiografías de control en los
pacientes traumáticos que han sufrido heridas contusas en múltiples sistemas,
una caída desde una altura igual o superior a unos 3 m, una expulsión de un
vehículo a motor o una motocicleta, una puntuación de la GCS -- 8, un déficit
neurológico o un dolor o sensibilidad a la palpación en la espalda a la
exploración física.
La asistencia inicial (en el lugar del accidente) y
la estabilización de los pacientes con lesiones de la columna vertebral se ha
descrito para el personal de asistencia prehospitalaria en la publicación Etizergeticv Cai-e alid Ti-atisportatioti of
the Sick aild Itijlíred (American Academy of Orthopaedic Sur,-Ieoiis,
1995). Teniendo en cuenta que se
producen cada año 14.000 nuevas lesiones de médula espinal, la asistencia
inicial es importante para prevenir ulteriores lesiones y pérdidas funcionales.
Se recomienda la metilprednisolona en dosis altas en
la asistencia de las lesiones agudas de la médula espinal. Un estudio mutilticéntrico de las lesiones
agudas de médula espinal en Estados Unidos indicó una mejoría de las
puntuaciones motoras en los pacientes con lesiones medulares incompletas tras
el tratamiento con metilprednisolona en dosis altas en un plazo de 8 h tras la
lesión. Estos resultados se compararon con los de un grupo similar de pacientes
tratados con naloxona (antagonista de receptores opiáceos) o con un
placebo. No se observaron diferencias
significativas entre los grupos cuando el tratamiento se iniciaba más de 8 h
después de la lesión inicial. Un año
después de la lesión, el grupo tratado con metilprednisolona en dosis altas
presentaba una mayor probabilidad de mejora de la función motora.
La recomendación actual consiste en administrar
metilprednisolona por vía intravenosa a todos los pacientes con lesiones agudas
de la médula espinal. La dosis
recomendada es de 30 mg/kg de peso corporal a lo largo de 15 minutos, seguido
de una perfusión de 5,4 mg/kg/h durante 23 h.
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