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Un equipo de investigadores, entre los que se encuentran científicos del
Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto que
el cuerpo estriado, una zona situada en la base del cerebro anterior,
influye de forma importante en la inversión del aprendizaje, es decir,
en la capacidad de interiorizar una regla y saber emplearla al revés.
Los científicos han constatado que las lesiones en la región medial del
estriado dorsal provocan la pérdida de esta capacidad y, como
consecuencia, una mala adaptación al entorno. Este déficit cognitivo
está presente en enfermedades mentales como la esquizofrenia, la
depresión o el trastorno obsesivo compulsivo.
El cuerpo estriado es el mayor componente de los
ganglios basales, un grupo de núcleos situados en la base del cerebro
anterior y fuertemente conectados con la corteza y el tálamo. Sus
funciones incluyen el movimiento, el aprendizaje y, más recientemente,
se ha descubierto que controla también la selección de acciones o la
toma de decisiones.
"Hasta el momento se sabía que la corteza
prefrontal y, en concreto, la orbitofrontal, juega un papel clave en la
inversión de un aprendizaje, pero se conocía menos sobre la implicación
de áreas subcorticales", explica la investigadora del CSIC Anna Castañé,
del Instituto de
Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC), que ha participado
en el estudio junto a científicos de la Universidad de Cambridge. El trabajo, publicado en
la revista Behavioural Brain Research, apoya un estudio
anterior realizado en monos en el que se demostró que el estriado medial
participa en estos procesos de reversión.
EL EXPERIMENTO
Durante el experimento, los
investigadores presentaron a las ratas dos palancas (A y B). Cuando
presionaban tres veces la palanca A, obtenían una bola de comida, pero
cuando activaban la B no recibían ninguna recompensa. Tras varios
ensayos, y cuando los animales ya habían aprendido a apretar más veces
la palanca A, los investigadores cambiaron la regla y asociaron la
obtención de recompensa con la palanca B. Es entonces cuando los
animales aprendieron a invertir su elección para seguir consiguiendo
comida. Las ratas que tenían el estriado dorsomedial lesionado tardaban
más en hacer esta transición y seguían pulsando la palanca A durante más
tiempo antes de empezar a manipular la otra palanca.
La
investigación aporta nueva información sobre las bases neurobiológicas
implicadas en la flexibilidad cognitiva, sin la que no es posible una
adecuada adaptación al entorno. Un esquizofrénico, por ejemplo, tiene
alterada la capacidad de anticipar, establecer metas o diseñar planes y
programas. Carecer de flexibilidad cognitiva provoca además que su
conducta no esté de acuerdo con la experiencia. "Conocer bien los
circuitos implicados en estos procesos permitirá incidir de manera más
precisa en el sistema cuando se encuentre alterado y se obtendrán
tratamientos más eficaces", añade la investigadora del CSIC.
Fuente: Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) - mi+d
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