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Según los
últimos datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), se estima que
el número de diabéticos en el mundo subirá de 284.6 millones en 2010 a 438.4
millones en 2030 (correspondiendo al 6.6% y 7.8% de la población mundial adulta
entre 20 y 79 años, respectivamente)(1). Aproximadamente un 10% de los
diabéticos padecen la denominada diabetes mellitus tipo 1 (DM1), también
conocida como diabetes juvenil, enfermedad crónica caracterizada por una
deficiencia absoluta de insulina. Esta hormona, secretada por el páncreas, es
clave en la regulación del metabolismo de hidratos de carbono, facilitando el
transporte de glucosa al interior celular en el músculo y tejido adiposo, así
como su almacenamiento en forma de glucógeno en el hígado. Su deficiencia
produce por tanto niveles anormalmente altos de glucosa en sangre que llevan
inevitablemente a la muerte del paciente si la enfermedad no es tratada.
1. LA DIABETES TIPO 1
El tratamiento de la DM1 es posible
gracias al descubrimiento de la insulina y su purificación en 1921, permitiendo
el reemplazo de insulina de forma exógena tratando de emular al páncreas.
Desde que en 1993 el estudio Diabetes Control and Complications Trial (DCCT)(2)
demostrara la relación entre la hiperglucemia y el riesgo de complicaciones
crónicas microvasculares en DM1 (como la retinopatía, nefropatía y neuropatía),
así como el beneficio del buen control glucémico (medido mediante los niveles
de hemoglobina glicada A1c), la normoglucemia se ha convertido en el objetivo
de control en DM1.
En la actualidad, el paciente es sometido
a una terapia intensiva de insulina, bien mediante inyecciones diarias
múltiples o la infusión continua mediante bombas de insulina. Sin embargo, la
terapia intensiva de insulina tiene como contrapartida el incremento de
episodios de hipoglucemia(3), que puede tener consecuencias graves como por
ejemplo el coma diabético.
Páncreas. Thinkstock/GettyImages
2. ¿QUÉ ES EL PÁNCREAS ARTIFICIAL?
El "páncreas artificial" es el nombre común dado al control
automático de la infusión de insulina, aunque algunos autores prefieren
denominarlo "célula beta artificial", dado que las funciones del
páncreas son mucho más que secretar insulina. El páncreas artificial combina(4)
:
- un monitor continuo de glucosa, que mide la glucemia del paciente cada
varios minutos,
- un algoritmo de control que decide cual es la mejor infusión de
insulina en ese momento a partir de la glucemia medida, dados los
objetivos de control, y
- una bomba de insulina que suministra dicha insulina.
Esto corresponde, en la terminología de la
ingeniería de control, al control de glucemia "en lazo cerrado". El
páncreas artificial se presenta como la solución tecnológica ideal para
alcanzar los objetivos terapéuticos en DM1, minimizando el número de
hipoglucemias y liberando al paciente de la gran carga actual del autocontrol.
La idea del páncreas artificial no es
nueva, remontándose a finales de los años 70 con la aparición del Biostator(5).
Sin embargo, el uso de la vía intravenosa para la medición y suministro de
insulina, así como su gran tamaño, relegan su uso al entorno hospitalario. Ha
sido la mejora tecnológica en la última década, especialmente en la
monitorización continua de glucosa vía subcutánea, la que ha permitido revivir
la idea de un páncreas artificial portátil. Ya existen en el mercado sistemas
que combinan, en el tamaño de un teléfono móvil, bomba de insulina y monitor
continuo de glucosa, aunque la interacción entre ambos dispositivos es aún
limitada.
Existe en la actualidad un gran esfuerzo internacional en el desarrollo del
páncreas artificial. En 2006, la Juvenile Diabetes Research Foundation
(JDRF), lanzó el Artificial Pancreas Project creando un consorcio con
las principales universidades y centros de investigación en EE.UU. y la
Universidad de Cambridge en Europa, al que se han asociado diversos grupos
americanos y europeos. Ese mismo año, la FDA incluyó al páncreas artificial
como una prioridad en su Critical Path Initiative, con el objetivo de
estimular su desarrollo. A principios de 2010, la JDRF anunció el consorcio con
Animas y DexCom (fabricantes de bombas y monitores continuos de glucosa,
respectivamente) para desarrollar una primera generación de páncreas
artificial. Por su parte, empresas pioneras como Medtronic están volcadas en
hacer del páncreas artificial una realidad. El compromiso de la Comisión
Europea está también claro con el ICT call 4 dedicado al páncreas
artificial.
3. DESAFÍOS
Los desafíos a los que se enfrenta el
páncreas artificial son múltiples y de gran calado. Por una parte, la
tecnología actual de monitorización continua de glucosa presenta todavía
problemas de exactitud, con errores medios alrededor del 15% y con gran
dispersión, afectando especialmente a medidas de hipoglucemia, que es
precisamente el rango crítico de glucemia(4). Esto es debido a
que la medición de glucosa en plasma suministrada por dichos monitores es una
medida indirecta predicha a partir de mediciones de glucosa intersticial. La
compleja relación entre glucosa intersticial y glucosa plasmática,
especialmente en condiciones dinámicas, y la simplicidad de los algoritmos de
calibración presentes en dichos monitores son una de las causas principales de
dicha falta de exactitud. Estudios recientes demuestran una mejora
significativa de la exactitud con la inclusión de dichas relaciones dinámicas(6),
con lo que se esperan ver avances tecnológicos importantes en los próximos
años.
Por otra parte, el suministro de insulina
vía subcutánea no es fisiológico (el páncreas secreta insulina directamente al
sistema circulatorio a través de la vena portal), lo que introduce grandes
retrasos en la acción de la insulina debido al proceso de absorción subcutánea.
Además, este proceso de absorción es muy variable. Ello plantea dificultades a
los algoritmos de control, ya que una sobredosificación de insulina inducirá
más tarde hipoglucemias.
La variabilidad fisiológica del paciente
es otra de las dificultades a las que se debe enfrentar el páncreas artificial.
Está claro que éste debe ser individualizado debido a las grandes diferencias
de comportamiento entre pacientes. Sin embargo, esta variabilidad también
aparece en un mismo paciente con variaciones significativas de la sensibilidad
insulínica, absorción subcutánea de insulina y absorción intestinal de glucosa
tras una ingesta, entre otras. Es por ello que la robustez debe ser una
característica esencial de cualquier controlador aplicado al páncreas
artificial. El uso de modelos predictivos está limitado principalmente por esta
variabilidad, resultando compleja su identificación. En este sentido, la
Universidad Politécnica de Valencia, junto con la Universitat de Girona y el
Hospital Clínico Universitario de Valencia trabaja en el uso de modelos que
integran la variabilidad del paciente para la predicción de todas las posibles
respuestas del paciente ante una ingesta y dosificar de forma robusta la insulina(7,
8 y 9), con dos estudios clínicos iniciados recientemente para la evaluación de
dichas metodologías.
Además, el paciente está sometido a
grandes perturbaciones como ingestas, ejercicio y estrés. Así como los ensayos
clínicos de los últimos años han demostrado la viabilidad del control
automático nocturno en entorno hospitalario controlado(10), los resultados del
control postprandial (tras una ingesta) no son satisfactorios, aun a pesar de
suministrar al controlador información de la cantidad y del instante de la
ingesta (anunciamiento de comida)(10, 11 y 12), debido en parte a la necesidad
de sintonizaciones relajadas para evitar la sobreactuación y las hipoglucemias
tardías. Este problema se ha abordado en estudios recientes con la inclusión
del glucagón como acción de control contrarreguladora para tener la capacidad
de aumentar la concentración de glucosa en sangre(13 y 14), reduciéndose la
aparición de episodios de hipoglucemia. Sin embargo, hay que ser cuidadosos en
el análisis de estos resultados, ya que se basan bien total(14) o parcialmente(13)
en el empleo de medición intravenosa de glucosa. Además, como se señala en
Brown et al.(15), el glucagón presenta problemas de fibrilación en solución, lo
cual es un desafío de cara al desarrollo de un sistema de infusión de glucagón,
que debe garantizar estabilidad al menos durante 3 días en las condiciones más
desfavorables.
4. DÓNDE ESTAMOS
Dada la complejidad del problema, la
"hoja de ruta" del desarrollo del páncreas artificial se plantea de
forma escalonada ofreciendo soluciones parciales que mejoren progresivamente la
calidad de vida de los pacientes(16). Ya se pueden ver en el mercado sistemas
con suspensión automática de la infusión en caso de hipoglucemia, y pronto
aparecerán bombas con sistemas de predicción de hiperglucemia e hipoglucemia.
Glucagón
Sin embargo, dichos sistemas no son
propiamente un páncreas artificial, ya que no incorporan como tal un algoritmo
de control de lazo cerrado. Se espera que una primera generación de páncreas
artificial aborde el problema del control nocturno, donde ya se tienen
resultados satisfactorios en entorno hospitalario controlado, principalmente
por la Universidad de Cambridge(10), con una reducción significativa de
hipoglucemias nocturnas.
En la actualidad se está probando dicho
sistema en situaciones más próximas a la vida diaria del paciente por parte de
dicha universidad, como tras la ingesta moderada de alcohol en la cena.
Próximos estudios abordarán la actividad diaria en adolescentes y el control
nocturno en casa.
El siguiente desafío a resolver será el
control de las ingestas y el ejercicio, con varios estudios en marcha en la
actualidad, en entorno hospitalario controlado, por parte de diversos centros
como la Universidad de Virgina, Padova y Montpellier que evalúan su sistema control-to-range,
Medtronic con su sistema ePID con resultados preliminares prometedores en la
reducción de hipoglucemias ante ejercicio, Sansum/UCSB con el control ante
comidas pequeñas sin anunciamiento de comida y la Universidad de Yale con el
uso concominante de pramlintida en el control ante ingestas para ralentizar el
vaciado gástrico, entre otros. En los próximos años deberemos ver avances en el
control postprandial, con el desarrollo de nuevos algoritmos de control, más
robustos y seguros, que minimicen el riesgo de hipoglucemia.
Así pues, el desarrollo del pancreas
artificial será progresivo, con una primera generación próxima en el tiempo. No
debe esperarse que ésta sea una solución definitiva al problema complejo de la
diabetes tipo 1. Sin embargo, cada pequeño avance será un gran paso para el
paciente diabético, mejorando significativamente su calidad de vida.
5. LOS NUEVOS RETOS TECNOLÓGICOS
SANITARIOS
"El páncreas artificial: control
automático de infusión de insulina en diabetes mellitus tipo 1" y
"Telemonitorización de diabetes"V Jornada de
Automatización e Informática Industrial, en el Salón de Actos de la Ciudad
Politécnica de la Innovación. A lo largo del encuentro se han producido también
otras conferencias que han debatido los retos tecnológicos en materia sanitaria
que se le plantean a la sociedad española en estos momentos.
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