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Un equipo de científicos del Reino Unido y la República Checa ha
descubierto la forma en la que la insulina interactúa con las células
del cuerpo humano. Sus hallazgos, publicados en la revista Proceedings of the National
Academy of Science (PNAS), podrían dar un gran impulso a las
investigaciones dedicadas al desarrollo de tratamientos viables contra
la diabetes de tipo 1.
La insulina es necesaria para el cuerpo humano pues es una hormona
proteínica clave para la regulación de los niveles de glucosa en sangre y
que influye en el metabolismo de lípidos y proteínas. Su importancia es
manifiesta en el tratamiento de la diabetes, un trastorno que afecta a
unos 25 millones de personas en Europa. Según datos de la Federación Internacional de la
Diabetes, (IDF), la cantidad de europeos afectados por esta
enfermedad alcanzará los 29 millones en 2025.
La carencia
generalizada de insulina y de medios contra la diabetes en los países en
desarrollo aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad, sobre todo en el
África subsahariana, donde muchos perecen por su causa con gran rapidez y
a edades jóvenes.
Hasta ahora, el conocimiento científico sobre
los mecanismos estructurales de la insulina se ha basado en estados
inactivos y multiméricos. El estudio referido aclara el proceso de
transición de la insulina de un estado inactivo a otro activo.
Concretamente,
este trabajo revela la forma en la que la insulina se une a sus
receptores celulares. Científicos del Laboratorio de Biología
Estructural de la Universidad
de York (Reino Unido), junto a colegas del Instituto de Química
Orgánica y Bioquímica de la Academia de las Ciencias de la República
Checa, desarrollaron y analizaron una serie de muestras de insulinas
«súper-activas» y descubrieron características comunes relacionadas con
la estructura molecular probable de la insulina humana cuando se
encuentra activa en el cuerpo humano.
«Poseemos un conocimiento
relativamente profundo de las estructuras que componen las formas
inactivas de la insulina y de sus receptores, pero documentar su
interacción ha supuesto un auténtico reto científico», explicó el Dr.
Marek Brzozowski del Laboratorio de Biología Estructural de York. «La
profundización de nuestros conocimientos sobre dicha interacción es
clave para desarrollar tratamientos mucho más sofisticados contra la
diabetes de tipo 1, y esta investigación representa un gran paso
adelante en este sentido.»
Los autores afirman que los resultados
de su estudio podrían servir para desarrollar tratamientos con insulina
que, además de estar mejor controlados, puedan administrarse a los
pacientes sin necesidad de inyecciones.
Este estudio recibió
subvenciones del Ministerio
checo de Educación, Juventud y Deporte y de la Agencia de Financiación de
la Academia de las Ciencias de la República Checa, así como del Consejo de Investigación
de la Biotecnología y las Ciencias Biológicas del Reino Unido.
FUENTE | CORDIS: Servicio de
Información en I+D Comunitario
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