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Mi nombre es Juan y quiero compartir con ustedes mi testimonio sobre este padecimiento que es la Hiperhidrosis. No recuerdo desde qué momento mis manos y mis pies comenzaron a sudar en extremo, lo mismo que mis axilas después de la pubertad. Al comienzo tuve que aguantarme las molestias de este mal, hasta que a la edad de 15 años aprox. me enteré por una revista que existía un producto llamado No Sweat a base de Clorhidróxido de Aluminio, que es un desodorante que se utiliza en las noches, el cual me trajo grandes beneficios, pues mis manos dejaron de sudar a los pocos días de usarlo, lo mismo que mis axilas, inclusive haciendo ejercicio de alto impacto; las molestias que trae consigo es que me vi obligado a usar guantes de plástico en las noches en que me lo aplicaba (2 veces por semana), por esto mismo no lo usé en los pies, además que el precio es un poco costoso.
Un dermatólogo me formuló para los pies unos talcos que están hechos a base del mismo componente, pero desafortunadamente estos talcos me hacían un daño terrible para la rinitis alérgica (sí, soy el mismo de la rinitis) y tuve que cambiarlos por los talcos normales; pero probablemente puedan ser de mucha ayuda para otras personas.
Después, en el año 2004, me enteré de que existía una operación del simpático que consistía en la extirpación de unos ganglios, luego de lo cual la señal que enviaba el cerebro a las manos para que sudaran se interrumpía. No hice muchas averiguaciones porque coincidencialmente por esos días vi unos testimonios por televisión que aseguraban que la operación era una maravilla.
Consulté con un doctor que me remitió a una doctora especialista en cirugía de tórax. Se hicieron los trámites y me programaron la cirugía. Recién desperté de la cirugía, pues es con anestesia general, me sentí muy contento a pesar del malestar general, ya que de inmediato sentí mis manos totalmente secas. Las penas comenzarían al poco tiempo.
Luego de la cirugía descansé en cuidados intensivos por un periodo aproximado de seis horas, tras el cual debía irme, pues la cirugía también es ambulatoria, pero al intentar levantarme sentí como todas mis entrañas caían hasta la pelvis y tuve que intentarlo nuevamente, esta vez dispuesto a soportar uno de los dolores más terribles que haya experimentado en mi vida.
Estuve minusválido por aproximadamente una semana, pues no me podía levantar más que para ir al baño, porque el dolor era muy fuerte, aunque me lo estuvieran tratando con winadeine (acetaminofen + codeina). Como vivía solo, mi novia tuvo que mudarse a mi apartamento y cuidarme todos esos días. Después de la primera semana ya podía moverme un poco más y caminar. El dolor que me hacía sentir que las entrañas me caían hasta la pelvis fue mermando gracias a unos ejercicios respiratorios que me indicó la doctora para que la pleura del tórax volviera a pegarse a las paredes del mismo; estos ejercicios son obligatorios.
Dos semanas después el dolor dentro del tórax desapareció, pero otro muy fuerte también permanecía. Era un dolor entre las costillas que no me dejaba respirar y con algo de movimiento se incrementaba a niveles insoportables. Consulté con la doctora porque la región donde se ubicaba el dolor era diferente a la de las incisiones y ella me explicó que podía ser un nervio que se había afectado en la cirugía ya que es con unos cables que se insertan desde la parte lateral del tórax y van hasta la parte media de la espalda, y que el dolor se reflejaba allí quizás porque alguna de esas mangueras molestó el nervio, que el mismo debía pasar con el uso del winadeine, y que no dejara de usarlo hasta que el dolor desapareciera por completo, de lo contrario podría quedarme ese dolor de por vida. Pues tuve que usar el winadeine hasta seis meses después de la cirugía.
A las tres semanas, días más días menos, empecé a sudar copiosamente en la región que corresponde a la boca del estómago, donde termina el esternón, tanto que se me mojaba la camiseta y la camisa. Consulté con la doctora y me dijo que era sudoración compensatoria, que era probable que se me quitara en unos cuantos días (aprox. Dos meses). Eso ella ya me lo había advertido antes de la cirugía. Lo que pasa es que las estadísticas que me mostró no corresponden con la realidad, pues me dijo que aproximadamente el 2% de las personas que se someten a esta cirugía sufren de sudoración compensatoria y que de ese 2% a la mitad se le curaba en un plazo máximo de dos meses. A mí me disminuyó hasta márgenes tolerables, tan sólo me suda esa región cuando siento ansiedad o nervios, y con poca intensidad, lo mismo que antes con las manos, lo que pasa es que uno interactúa más con las demás personas con las manos que con la boca del estómago, así como las utiliza casi para todo cuanto hace en la vida, entonces podrán imaginar la molestia en las manos.
Tuve que consultar con dermatólogos por diferentes razones y aproveché para consultarles si ellos tenían pacientes con sudoración compensatoria a lo que todos dijeron que sí, que el margen de sufrirla es de más del cincuenta por ciento (>50%), uno inclusive me llegó a sugerir el 90%; y me comentaron casos que los quiero exponer aquí para las personas que están pensando en hacerse la simpatectomía. Estas fueron sus palabras. "Una señora me consultó porque después de la cirugía cada vez que mastica comienza a sudarle la cara y ahora tiene que comer con un pañuelo en la mano para ir secándose a medida que mastica". Otro caso que me comentaron fue el siguiente: "Un señor me consultó porque tiene una sudoración compensatoria en la parte baja del abdomen y la cadera y es tan fuerte que se ve obligado a usar pañales". ¿Pueden creerlo?
Después de esto me sentí afortunado y agradecido con la vida, pues no sufrí de ello de una manera tan fuerte como para quedar peor que antes; y particularmente creo que las cifras de padecer sudoración compensatoria después de practicarse la simpatectomía son superiores al 80%, y ojalá que sea en una zona discreta del cuerpo.
Otra consecuencia de la operación es que la resequedad en las manos es tan fuerte que la piel junto a los bordes de las uñas se me ha llegado a abrir de la misma resequedad.
Pasados tres años de la operación me sucedió algo curioso y ojalá alguien más opine al respecto ya sea un profesional o alguien a quien le hayan hecho la misma operación, porque estoy tan asombrado como desilusionado: Mis manos volvieron a sudar. Todo comenzó con una emisión casi imperceptible de sudor, que poco a poco fue aumentando y me sucede igual que antes, cuando tengo ansiedad o estoy nervioso; por supuesto que no es tan intensa como antes de la operación, pero esto me parece inusual, ya que he escuchado que las células nerviosas no se regeneran.
En conclusión, piénsenlo antes de tomar la decisión, consulten bien sobre las cifras de sudoración compensatoria. Además, tengan en cuenta que la convalecencia de esa cirugía es terriblemente dolorosa y prolongada.
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